David Uzcátegui
@DavidUzcategui
El nuevo retraso por parte del
Consejo Nacional Electoral en el anuncio de la fecha para recolectar el 20% de
las firmas del padrón electoral, necesarias para activar el referendo
revocatorio, no sorprendió a nadie.
Y es que los reiterados retrasos
que ha sufrido este proceso, parecen, más que accidentes, una línea de acción
deliberada. Y nos perdonan por la suposición.
El pretexto enarbolado ahora es
la presunta amenaza que sufrirían los trabajadores del ente comicial con las
manifestaciones convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática, justamente
para exigir este derecho.
Como dirían los abuelos, cuando
no la ganan, la empatan. Y es que, si no presionamos, el proceso no avanza;
pero si presionamos, entonces el trabajo se detiene porque estamos presionando.
Francamente es admirable la
capacidad que tienen ciertos sectores de los poderes públicos para poner a
jugar a su favor cualquier circunstancia. O mejor dicho, sería admirable, si no
fuera porque al poner en acción esa habilidad, dejan de lado su compromiso y
deberes para con la gente.
Aquello de “piensa mal y
acertarás” podría quedar muy bien en una ocasión como la que enfrentamos. Sin
embargo, preferimos otorgar el beneficio de la duda, ver el vaso medio lleno y
recordar que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Pero no se puede dejar de señalar
cómo se ha alargado hasta el infinito el proceso, por lo cual no deberíamos
haber llegado a un nuevo día de protesta, ya que todo esto debería estar
resuelto. Sencillamente sí había tiempo. Y aún lo hay.
Y en desquite del CNE, sí pueden
hacer el trabajo rápido y bien en caso de ser necesario, como sucedió cuando
falleció el ex presidente Hugo Chávez y se debió elegir contra reloj a un nuevo
primer mandatario. O cuando se convocó sorpresivamente aquel referendo de
enmienda constitucional que fue organizado en tiempo récord.
Querer es poder y si hay voluntad
política, avanzamos. El apoyo masivo a esa consulta electoral fue demostrado el
primer día de septiembre con una masiva, entusiasta y pacífica presencia en la
calle; amén de los numerosos y diversos episodios de rechazo a lo que
actualmente sucede en nuestra patria.
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