lunes, 11 de noviembre de 2013

Paz y cambio para Venezuela

Llevar la palabra de los venezolanos a lugares tan importantes en las dinámicas políticas del mundo de hoy como el Vaticano es importante como una posibilidad de que afuera de nuestras fronteras conozcan el descontento de nuestro pueblo. Pero también lo es espiritualmente, porque los venezolanos merecen poder vivir tranquilos y en paz.


El discurso violento que ha usado el gobierno durante años y que ahora Nicolás y su combo han encochinado todavía más, entre otrasrazones porque no tienen más nada que decir, no ha hecho sino obstaculizar el progreso. Piensen a quién le conviene que los ciudadanos estemos peleados, que la gente tenga miedo de salir a las calles y que en las comunidades haya un chantaje político que le impida a los vecinos reclamar sus derechos.

Si lo hacen, se darán cuenta de que a los únicos que les conviene que vivamos en esas circunstancias es a los que hoy se encuentran en Miraflores. Sin importar la religión ni la tendencia política, todos sabemos que Venezuela necesita y merece un cambio que conduzca hacia la paz.

Y es por ese cambio que sentimos el compromiso con el deseo de los jóvenes que han visto truncadas sus esperanzas. Es por ese cambio que nos solidarizamos con las familias que se han visto rotas por la política o que ahora lloran un vacío porque la violencia les robó la vida de algún ser querido. Es por ese cambio que pensamos en cuánto hacen los productores nacionales para poder sobrevivir en medio de un clima de desconfianza y riesgos.

Cada uno de esos venezolanos, cada una de esas venezolanas merecen tener un futuro mejor. Sabemos cómo hacerlo y sabemos que es posible. Pero eso no sólo depende de las buenas intenciones: es mucho lo que tenemos que trabajar y debemos hacerlo juntos. La capacidad y las metas de cada uno de los venezolanos de viene tienen que convertirse en un impulso para darle sentido a nuestra lucha, porque quienes han estado gobernando el país han jugado con las esperanzas de quienes le dieron su voto y sólo se preocupan por mantenerse pegados al poder.

No les interesan ni tú ni tus necesidades. No les importan los muertos por su ineficacia ni que nuestros jóvenes se estén perdiendo frente a la violencia. No les importa que tu sueldo no alcance, que no consigas los artículos que necesitas ni la crisis hospitalaria. No les interesa el barranco económico por el cual lanzaron al país. Han perdido el norte y se están llevando en su desastre tu futuro y el de los tuyos.

Por eso tenemos que demostrarle a esos irresponsables que este país es mucho más grande de lo que ellos creen. Que este país ya sabe que necesita un cambio y lo vamos a conquistar juntos. El 8 de diciembre lo haremos junto a quienes el 14 de abril se sumaron al camino y a los miles de venezolanos que se han dado cuenta de que el modelo del partido de gobierno se agotó. En Miraflores saben que eso es inevitable y por eso el desespero. Pero nosotros somos gente de paz: Venezuela merece mucho más que la incapacidad que ahora gobierna y traiciona a nuestra gente.

¡Dios bendice a Venezuela! Que nada te detenga…

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