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lunes, 11 de mayo de 2015

"Cuba es el camino"

Por David Uzcátegui
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

Pocos meses atrás, un título como este hubiera sido impensable. La isla caribeña se ha mantenido durante décadas bajo un régimen que la ha empobrecido y dejado sin libertades. Por ello, el gobierno estadounidense ha mantenido por muchos años el controversial embargo que buscaba presionar un cambio de gobierno en la mayor de las Antillas.
Sin embargo, en una audaz jugada que lo catapulta a la historia, el presidente estadounidense Barack Obama, anuncia la reanudación de las relaciones diplomáticas con La Habana, en una jugada inesperada que paró las prensas del mundo entero.
Desde esta tribuna, aplaudimos en su momento el arriesgado paso de Obama. Meses atrás comentábamos que en esta, la segunda parte de su segundo período presidencial, podía tener la libertad de lanzar arriesgadas apuestas políticas, debido a que no volverá a optar para la presidencia de la nación y, adicionalmente, las llamadas elecciones de “mid-term” o parlamentarias ya habían pasado.
Y esta fue la sorpresa que nos dio ese político de alto vuelo. Otro motivo por el cual es conveniente no aferrarse al poder es que, cuando se va de salida, se pueden tomar acciones controversiales pero de aguda visión estratégica, ya que no habrá elecciones algunas en las cuales se le puedan cobrar.
El exilio cubano anticastrista en Florida no ha recibido bien la noticia. Consideran – no sin razón- que el mandatario se está dando la mano con un violador de los derechos humanos. Pero a dicho exilio hay que explicarle que, si siempre seguimos haciendo lo mismo, los resultados no van a variar.
En más de 50 años no ha habido novedades sobre Cuba en cuanto a que se vislumbre un cambio de gobierno. Y también es cierto que el famoso embargo lo padece más el pueblo cubano que los jerarcas; muchos exiliados también claman en Estados Unidos por las penurias que pasan sus familias y esperan que esta nueva fase de relaciones cubano-americanas puedan aliviarles de una vida de privaciones.
Y yendo más allá, el mundo presencia el complejo y apasionante desmontaje del último bastión de la guerra fría. Ya parten vuelos desde EEUU hacia la isla, las tarjetas de crédito norteamericanas se pueden pasar por puntos de venta habaneros y así, tímidamente, el pueblo se comienza a asomar al siglo XXI, a la libertad y a sus propios derechos.
Los medios de comunicación dan cuenta de las numerosas empresas estadounidenses y europeas que hacen fila ansiosamente, esperando el pistoletazo de partida para entrar a jugar en la muy atractiva economía cubana, que fuera reconocida en su momento por el turismo, el tabaco y el azúcar, industrias que sin duda se pueden reconstruir tras décadas perdidas en el marasmo.
Desde antes del “obamazo” que dejó boquiabierto al mundo, la estricta economía marxista de pronto dio atisbos de mostrar rendijas a quienes tienen espíritu emprendedor. Los llamados “cuentapropistas” podían tener pequeños negocios y aprender principios de economía con su ejercicio laboral.
Poco tiempo atrás se permitió también la compraventa de autos por parte de particulares, algo normal en el resto del planeta; pero que para los cubanos se quedó extraviado en algún momento del siglo pasado.
Todo esto es la concreción de una serie de reformas enunciadas en los Lineamientos de la Política Social y Económica aprobados por el Partido Comunista de Cuba en abril de 2011, y desarrolladas en los dos años siguientes por la administración de Raúl Castro.
Entre ellas se cuentan la flexibilización de la política migratoria -cambios que están vigentes desde enero de 2013- que permite a los cubanos viajar al extranjero con solo su pasaporte; la eliminación gradual de la libreta de racionamiento y de la dualidad monetaria entre el peso cubano y el peso convertible, equivalente al dólar.
A finales de 2013, el Gobierno ofreció las primeras cifras que han resultado de estas políticas. Así, por ejemplo, las autoridades migratorias de la isla informaron que, para ese año, 250 mil personas habían viajado fuera de Cuba, especialmente hacia Estados Unidos, México y España, y la mayoría de ellos había regresado, sin que se produjera la masiva fuga de cerebros que se temía. Mientras tanto, los trabajadores por cuenta propia ya sumaban casi 450 mil, desde que comenzaron a operar las primeras iniciativas privadas en 2010. La meta del Gobierno, que esperaba eliminar un millón y medio de empleos públicos con la idea de traspasar esta fuerza de trabajo al sector privado, aún está lejos de cumplirse.
Por ello nos atrevemos a decir que Cuba es el camino. Un camino que será largo y complejo, que apenas comienza, pero que va en la dirección correcta. Un camino que no está exento de imperfecciones –ninguno lo está- pero que –y esto es lo importante- ya se comenzó a transitar. Y bajo esta nueva etapa de la historia, la isla antillana sí puede ser un ejemplo para Venezuela, ese es el camino a transitar: la apertura.

martes, 5 de mayo de 2015

"Ruta electoral"

Por David Uzcátegui
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

El haberse fijado la fecha de las nuevas elecciones primarias de las fuerzas alternativas democráticas, vuelve a colocar a la sociedad venezolana en el riel de la solución electoral e institucional para superar la compleja crisis que actualmente vivimos.
La cita es para el próximo 17 de mayo y ello implica una vez más revestir de legitimidad lo que vayamos a lograr, ya que la ciudadanía puede participar en la escogencia de sus candidatos.
Por otro lado, se sigue escuchando a la gente en cuanto a mantener la unidad de los factores políticos que desean un cambio en el país por las vías de la institucionalidad y la democracia.
Desde esta tribuna, siempre hemos defendido el camino electoral como le de los cambios, y pensamos que se han producido, aunque con mayor lentitud de lo deseable y esperado; pero no podemos dejar de poner la lupa en los eventos electorales que han convocado masivamente a la gente, por haber sido propiciada desde la oposición democrática el espíritu de la unidad, y que nos ha convertido en una fuerza respetada y respetable, que no puede ser puesta de lado, ignorada ni descalificada.
Recordemos que alguna vez nos encajonamos en el callejón sin salida de la abstención como modo de protesta, lo cual no hizo más que demostrarnos que para salir de la complicada situación que vivimos los venezolanos, se necesita cabeza fría y pensamiento político.
Tras haber entregado gobernaciones y alcaldías que pudimos haber ganado, amén de la Asamblea Nacional, ha costado una década revertir aquel error, y no podemos hablar de haber recuperado tiempo, porque tiempo perdido nunca se recupera.
En todo caso, vaya esta disertación y este recuerdo, para reforzar una vez más que los cambios se logran votando y no absteniéndose, que se nos pone este año por delante otra posibilidad de reconfigurar el cuadro institucional del país para ir empujando los cambios urgentes e impostergables, y que todos nosotros podemos participar desde muy temprano en el proceso al avalarlo con nuestra participación.  
En el pasado tuvimos primarias como las presidenciales para 2012, que convocaron más de tres millones de votantes. Lo deseable para este próximo evento, es que la gente se haga sentir con su presencia en los centros de votación, como un testimonio de que se desea un cambio y de que no somos pocos quienes lo queremos.
Esta nueva cita servirá para elegir a 42 candidatos que la Mesa de la Unidad Democrática postulará a la Asamblea Nacional, que es el espacio de la pluralidad y el debate por excelencia, y en la cual se debate la realidad del país y se legisla para otorgar un piso institucional para lo que sucede en nuestro día a día.
Ciertamente, muchos estamos insatisfechos con lo que ha venido sucediendo en este ente legislativo, pero sin duda, entre la acción y la inacción, elegimos la primera, porque es con ella con la que podemos cambiar las cosas.
Hasta el 14 de mayo, los diferentes aspirantes podrán ofrecer sus propuestas a la ciudadanía, que será convocada luego a dos mil quinientas mesas distribuidas en todo el territorio nacional.
Es necesaria entonces la movilización y motivarnos todos unos a otros para movernos y participar.
Con este acto se está dejando de lado uno de los principales reclamos de la gente hacia la política el cual no es otro que la elección “a dedo” de funcionarios y candidatos a cargos de elección popular. El justo reclamo al respecto ha devenido en una mayor cultura democrática para los venezolanos, y es una exigencia que ha venido de abajo y desde hace tiempo. Por tanto, la realización de primarias es una conquista que se debe defender, apuntalar y robustecer, como un paso más en la ruta electoral y democrática que nos permitirá tener en un futuro una nación más participativa, igualitaria, justa y próspera.

martes, 24 de marzo de 2015

Destruyeron la cosecha

Cuando los que están en el gobierno llegaron al poder, lo hicieron sobre la promesa hecha al pueblo venezolano de erradicar la pobreza, la corrupción, la exclusión y el sectarismo. Prometieron justicia social, reconciliación y prosperidad. Contaron con la bonanza petrolera más importante de nuestra historia. Más de 800.000 millones de dólares ingresaron a nuestro país, con los que pudieron materializar todas esas promesas y más. ¿Lo insólito? Esos recursos no fueron invertidos en obras de infraestructura social, que generaran empleo de calidad y  permitieran a los venezolanos salir de la pobreza.
La realidad habla por sí sola. Los desbarajustes que vemos en nuestro país en las áreas de seguridad, justicia, salud, educación y economía, resultado de la improvisación e ineficacia, dan cuenta de que este gobierno fracasó. Eso nos lo decía en estos días Alicia, una vecina de la comunidad Jardines de Betania en nuestros Valles del Tuy, que nuestra Venezuela nunca antes había tenido un gobierno tan irresponsable, incapaz y desconectado de la realidad como el de Nicolás; quien en vez de hablar de los verdaderos problemas del pueblo, ahora le dio por retomar su retórico, paranoico y absurdo discurso de guerras ficticias, invasiones imperialistas y ataques fantasmas, que solo existen en su imaginación.
Y es cierto lo dicho por esta tuyera. Hace más de tres años, no había ni la inflación ni la escasez que hoy padecemos los venezolanos. Tampoco había tanta pobreza como ahora. Recordemos que la pobreza en nuestra Venezuela, para finales del año 2000, era de 46,3%, pero esta se logró disminuir a 21,2%, producto de la bonanza petrolera. Sin embargo, acabaron con la cosecha estos últimos años. Hay en nuestro país un proceso de retroceso en la lucha contra la pobreza. Se desmantelaron los avances sociales que se lograron durante la bonanza petrolera.
Cifras oficiales revelaron que en 2013 la pobreza se incrementó hasta 27%. Eso significa que 416.326 hogares se incorporaron a la gran población de personas que viven en condiciones de exclusión. Venezuela cerró 2013 con 9.200.000 pobres. Realidad que llevó al gobierno a ocultar estas cifras. Sin embargo, algunas proyecciones dan cuenta que nuestro país cerrará 2015 con una cantidad de personas pobres similar a la que tenía cuando el presidente Chávez llegó al poder.
Allí es cuando un gobierno serio y responsable debería dedicarse a resolver las prioridades. Pero no. Mientras Nicolás y su gobierno juegan a la guerra imperial, los venezolanos sufren, a diario, los resultados de las maniobras improvisadas de este gobierno para intentar ocultar la crisis. Ahora salieron con el disparate de recoger firmas para enviarle una carta a Obama rechazando la sanción contra un grupete de enchufados.
Por más que este gobierno utilice toda su plataforma propagandística para que los venezolanos perdamos el foco, están pelaos, porque así como en Barlovento y en Valles del Tuy, nuestro pueblo no habla de imperialismo ni de guerra económica, en el Sur del Lago de Maracaibo, en Barquisimeto y en el norte de Anzoátegui, por nombrar algunas zonas, tampoco se habla de estos temas. En esas comunidades se habla de escasez de alimentos y medicinas, de crisis hospitalaria, de inseguridad y de la violencia que los azota, de las kilométricas colas para comprar 2 kilos de harina y un litro de aceite. Se habla de que la plata no alcanza y de que hoy los venezolanos no tenemos calidad de vida.
No pisemos el peine de los conflictos imaginarios y dediquémonos a construir la fuerza social más grande en la historia de nuestra Venezuela. 80% de los venezolanos valora negativamente al gobierno; hay que ir por el restante 20% y dejar aislada a esa cúpula corrupta e incapaz que gobierna. Ellos insistirán en la diatriba política, mientras la crisis se acentúa y seguirá acentuándose porque las consecuencias de la recesión apenas las estamos viendo. No es que estamos saliendo de la crisis. Apenas está empezando.
Es allí cuando insistimos en la importancia de las elecciones parlamentarias. Estos comicios son una ventana para impulsar los cambios que nuestro país reclama. Por eso hoy, más que nunca, debemos unirnos para impulsar el cambio. Ese cambio que se construye de abajo hacia arriba, para que perdure en el tiempo y no sea efímero. Ya lo hemos dicho y seguiremos diciéndolo, no creemos en aventuras, ni en caminos exprés que nos llevan a “cambios” que duran 48 horas. Estamos obligados a construir una mayoría con todos los venezolanos, vengan de donde vengan. La unión es para que cualquier venezolano se sienta identificado.
Miranda es ejemplo de unión y de ese país de oportunidades y progreso que sí es posible. Esta semana lo demostramos en nuestro estado, al entregarle a la comunidad de Valles del Tuy la escuela Nelson Mandela, la más grande de esa región. Ya son 47 nuevas escuelas construidas en nuestra gestión. Nosotros creemos y apostamos a la educación porque como bien lo dijo Mandela, la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Y es así, la educación es un escudo contra la pobreza y un pasaporte hacia el futuro. Invertir en educación es invertir en el futuro.
Mientras nosotros hablamos de progreso y futuro, ellos hablan de guerras. A ellos les gusta pelear y perder el tiempo, a nosotros resolver los problemas. En nuestra Venezuela debemos unirnos todos, porque la situación del país es muy difícil. Si vivimos en peleas políticas, las soluciones se alejarán. No perdamos el tiempo en discusiones estériles. 

¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela!

FUENTE: http://blog.henriquecaprilesradonski.com/2015/03/22/destruyeron-la-cosecha/

lunes, 23 de marzo de 2015

¿Inflación sin solución?

Por David Uzcátegui
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

Entre los titulares de prensa de los últimos días, nos encontramos con que, según el informe mensual de precios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, la inflación alimentaria de Venezuela fue de 7,5% en enero pasado.
Si anualizáramos este índice inflacionario, llegaríamos al 90%, en caso de mantenerse igual en promedio durante los 11 meses posteriores. Y estamos hablando solamente del sector alimentos, el medular para la supervivencia de la gente.
Según el mismo organismo, la inflación de alimentos alcanzó en América Latina y el Caribe un 1,2%. Y detalla que en Bolivia fue un 1,9%, en Brasil y Colombia un 1,5%, en México 1,4%. Esta muestra detalla cómo Venezuela sigue mostrando sostenidamente un índice inflacionario muy superior al resto de la región.
En principio, debemos considerar que la inflación es el aumento generalizado de los precios de los bienes transados en una economía. Es una de las variables económicas más importantes, ya que manteniéndola bajo control se garantiza el ingreso real a la población y la competitividad de los productos en el mercado nacional e internacional.
Hablando en términos más especializados, se considera un nivel de inflación bajo entre el 0 y el 10%, moderado de 11 a 30%, alto de 31 a 100% e hiperinflación más del 100%. Según cifras del Banco Central de Venezuela, la inflación de alimentos en 2014 alcanzó el 102,2%, con lo cual ya pisamos el peligroso terreno de la hiperinflación.
Las estadísticas del organismo emisor dejan ver que el grupo de alimentos se situó en más de 33 puntos porcentuales por encima del promedio nacional de la inflación, hecho que podría confirmar la hipótesis de especialistas en cuanto a que Venezuela cierre el 2015  con una inflación general por encima de 100%, dejando muy atrás la de 2014, que fue de 68,5%, la más alta en 14 años. Tomemos en cuenta que, en la región, todos los países, -a excepción de Argentina con 24,2%- tienen una tasa por debajo de 10%
¿Qué nos sucede? ¿Por qué no se puede abatir este fenómeno que engulle el salario de los trabajadores? ¿Por qué nuestro desempeño es tan distinto al de los países que nos rodean?
Una de las prioridades urgentes del actual gobierno nacional debe ser el equilibrio fiscal, lo cual significa que hay que ajustarse para no gastar más que lo que se percibe. También debe revisarse la política para gasto y endeudamiento público, ya que al no respetar el principio previamente mencionado, termina por atentar contra la estabilidad económica del país.
Por otro lado, los controles de precios –reiteradamente cuestionados por economistas- no contribuyen a resolver el problema de la inflación, y muy por el contrario, la disparan. Los controles de precio a nivel mundial no son utilizados para controlar la inflación, y ello se puede ver en que ninguno de los países con menores índices de inflación tiene control de precios alguno. Definitivamente la solución no va por allí, aunque de entrada pueda parecer la mejor idea. Pero recordemos aquel refrán: “El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.
También la excesiva complicación del control cambiario hace lo suyo. Ya son habituales las quejas de los empresarios que no reciben a tiempo las liquidaciones de dólares a tasa oficial para adquirir productos de primera necesidad, lo cual lleva a que no estén presentes en los estantes, a que tengan que ser importados a tasas superiores a la oficial, o a que aumenten los precios de las unidades existentes, por simple ley de oferta y demanda. Si se consiguen pocas unidades de un producto que es buscado por muchos, esas unidades subirán su precio. La economía es una ciencia exacta y no cambia por órdenes.
Por tanto, otra de las soluciones es producir. Producir mucho y en cantidad. Por el sector privado y el público. Cada uno por su lado y ambos en alianza. Escuchar a quienes han dedicado su vida a producir, porque saben cómo hacerlo.
Y propiciar que los particulares creen empleo, para que no quede al Estado la responsabilidad de tener a todos los venezolanos en una nómina exhausta que se carga al gasto público que hay que disminuir para que la economía nacional pueda marchar hacia los ajustes que permitan su estabilización.
Para finalizar, vale la pena recordar aquella cita bíblica que dice: “"Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer”. La reconciliación y unificación de los venezolanos en torno a un proyecto de país común, es factor clave para sanear la economía, reducir la inflación y logran nuestros objetivos como país. Tenemos los recursos y la gente, esa es la buena noticia. Con una administración adecuada de estos activos, podemos convertir en poco tiempo a la inflación en un fantasma indeseable que nadie querrá recordar.