lunes, 27 de abril de 2015

"El futuro lo escribimos todos"

Mucha gente pregunta a diario, en qué momento convirtieron al país en
esto que hoy somos. Muchas veces sentimos que todo se termina y que el
futuro de nuestro país y el de nuestras familias es oscuro, porque
desafortunadamente, en nuestro país hay un gobierno que no da
respuestas a nuestro pueblo, pero sí apela al miedo, al control y al
chantaje, para perpetuarse en el poder. 

Por eso siempre vemos cómo huyen hacia adelante cuando sienten el agua 
en el cuello. Es así como inventan novelas chimbas para hacerle creer 
a nuestro pueblo que los responsables de todo el caos, que ellos 
mismos generaron, no son ellos, sino otros. Y así los vemos producir 
propaganda, con recursos que deberían dirigirse a darle calidad de 
vida al pueblo. Todo con el único propósito de intentar ocultar una 
realidad de privaciones, de escasez, de violencia, de dolor, de 
sufrimiento de los venezolanos y sus familias, que son víctimas de la 
violencia y sus consecuencias. 

El objetivo es provocar desaliento, pero no todo está perdido. 
Sigan creyendo que nuestro pueblo se resignó. A los responsables de esta 
crisis, nuestro pueblo les dará una lección. De cada uno de nosotros 
depende que podamos salir de esta oscuridad, para juntos construir un 
país de progreso, donde cada venezolano sea esa luz que alumbre el 
futuro de esta hermosa nación, hija de Bolívar. 

Este es el año perfecto para que todos los venezolanos, en las 
elecciones parlamentarias, hagamos oír nuestras voces. 
Están dadas todas las condiciones para que  
esa fuerza de cambio se exprese con 
contundencia.


Cuando nos hemos unidos, hemos logrado derrotar la oscuridad. Cada uno

de nosotros en nuestra Venezuela tiene que dejar a sus hijos, a sus
nietos y a sus vecinos un país mejor y más justo que el que
encontramos. Si dejamos esperanza y confianza en las futuras
generaciones sabremos de antemano que sus vidas serán mejores que las
nuestras, porque la esperanza es vida y Venezuela unida tiene vida. 

En Miranda son muchos los sueños y metas que hemos alcanzado junto al 
pueblo, hablamos de logros en las áreas de salud, productividad, 
educación y vivienda. En    esta última área podemos decir con 
orgullo, que a través del Plan Mi Vivienda, más de 300.000 mirandinos 
han podido mejorar sus condiciones de habitabilidad gracias a nuestros 
Certificados de Materiales de Construcción Sin Deuda en sus distintas 
modalidades. 

Nosotros, a diferencia de este gobierno, sí creemos en el 
emprendimiento y en el talento de nuestro pueblo. Además, sabemos que 
el único camino para salir de la crisis es produciendo, por eso 
apoyamos lo Hecho en Miranda y a nuestros productores regionales, a 
través de la entrega de créditos a emprendedores. Ya son 7.700 
créditos que hemos entregado. Además, a través del Plan Mi Bodega ya 
son 3.000 empleos directos generados. 

En cuanto a salud, otros se hubiesen quedado de brazos cruzados si les 
hubiesen quitado la administración de los hospitales y ambulatorios, 
pero nosotros no. Creamos desde cero la Red de Salud Francisco de 
Miranda, que cuenta con 72 centros de salud, con tecnología de punta, 
y ya ha atendido cerca de 8.000.000 de pacientes.

Nuestros avances en educación son los que más nos llenan de orgullo. 
No solamente hemos construido 47 nuevas escuelas, beneficiando a 
20.949 alumnos, sino también podemos hablar de que el año pasado, más 
de 8.000 estudiantes de nuestras escuelas superaron el estándar 
internacional lector. Somos el único estado de nuestra Venezuela que 
invierte más del 70% de su presupuesto en educación, porque sabemos 
que la educación es un pasaporte hacia el futuro y el progreso. 

Todos estos ejemplos, que hoy son realidad en Miranda, expresan muy 
bien lo que con tantas ansias esperan los venezolanos en todos los 
rincones de nuestro país. Los mirandinos hoy cuentan con un gobierno 
que asume compromisos y da respuestas a las comunidades. 

Pese a todos los obstáculos que a diario nos ponen, intentando 
sabotear nuestra gestión, en Miranda tenemos resultados que mostrar. 
Sabemos que aún faltan muchas cosas más por hacer y si hay algo que 
nos sobra es voluntad. Puede que nos falten recursos, pero nos sobran 
ganas para seguir trabajando por darle calidad de vida a todos los 
mirandinos por igual. 

Todos los días reafirmo mi convicción de que cada venezolano merece la 
oportunidad de progresar en la vida y que el compromiso de quienes 
tenemos responsabilidad de gobierno es, precisamente, construir las 
condiciones que permitan a cada vez más familias progresar y alcanzar 
sus metas y sus sueños. 

Cuando ocurran las cosas grandes e importantes que estamos seguros 
ocurrirán en esta nueva etapa de nuestra historia venezolana, todos 
diremos: “yo fui parte, yo hice mi parte, yo participé”. Y así será, 
porque en ese futuro ya próximo, los venezolanos descubriremos que no 
estábamos solos, ni estábamos condenados a repetir los errores del 
pasado y del presente, ni a resignarnos frente al autoritarismo de 
quienes insisten en imponer a la fuerza, un modelo fracasado, que lo 
que ha hecho es convertirse en un generador de pobreza. 

Hay algunos que se empeñan en mirar el futuro por el espejo del retrovisor. 
Ya sabemos que esos que viven en el pasado, jamás abrirán 
las puertas del futuro y sí hay algo de lo que estoy seguro, pese al 
empeño de algunos en mantenernos anclados en el pasado, es que nuestra 
Venezuela tiene más futuro que pasado. 

Vamos hermanos, construyamos juntos ese futuro y démonos la  
oportunidad para que en nuestra Venezuela, de una vez por todas, 
haya futuro, progreso y oportunidades. Que nadie se deje manipular, 
el futuro lo escribimos los venezolanos y créanlo que será un futuro  
lleno de progreso. 


¡Que Dios bendiga a nuestro pueblo!

FUENTE: http://blog.henriquecaprilesradonski.com/2015/04/26/el-futuro-lo-escribimos-todos/

“Policías asesinados”

Por David Uzcátegui
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

El reiterado asesinato de policías que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte en nuestro país y que aumenta exponencialmente y en cantidades inquietantes, es un tema de opinión pública nacional que ha trascendido fronteras.
La cifra de funcionarios asesinados ya toca los cincuenta en lo que va de este año 2015 y entre los motivos fútiles que mueven tan condenable acciones están el robo de sus armas de reglamento y el prestigio que gana en su entorno un delincuente al asesinar a un policía. Ambos móviles nos hablan de situaciones que deben alertar a la sociedad, ante una descomposición de valores que debe ser atajada y revertida a la brevedad, por el bien de todos los venezolanos.
A ello se agrega que también aumentan las casos de muerte de uniformados en procedimientos, así como las sucedidas por robos comunes, sumando a los riesgos inherentes de su profesión, los nuevos móviles anteriormente señalados.
Estamos ante una de esas situaciones que debe convocar al país entero, sin distinción de color político alguno, ya que los infortunados occisos pertenecen a los más diversos cuerpos de seguridad, adscritos a cuerpos que pertenecen a gobernaciones, alcaldías y al gobierno central. Con la muerte no cabe hacer distinciones de matices políticos, y en un caso como el que nos ocupa, mucho menos.
En uno de los casos más recientes, el de la funcionaria de Polisucre Osmary Tavare, de 27 años, la situación adquirió matices macabros al ser grabada su muerte por una cámara, con lo cual se conmovió a la colectividad, ya que el video pudo ser conocido y visto a través de la web.
Previamente, fue asesinado un funcionario de la Policía Nacional Bolivariana con una granada fragmentaria. Al modo cruento en el cual fue cometido el homicidio se agregó el hecho de que se perpetrara con un arma de guerra, lo cual lleva la situación a niveles dramáticos.
Y ya en los primeros días de enero, se conoció del asesinato de Álvaro Blanco Escobar, supervisor agregado de la Policía de Miranda, cuyo homicidio también fue captado por una cámara y difundido posteriormente, conmoviendo a quienes lo visualizaron.
El año pasado fueron asesinados 132 policías en Caracas y 150 en todo el país, según cifras oficiales. En promedio, ha sido un policía cada tres días y medio en los últimos tres años. Y La cifra de 2014 aumentó en un 32% respecto a 2013. Las cifras también muestran que el cuerpo que ha perdido mayor cantidad de oficiales ha sido la Policía Nacional Bolivariana. Y según el canal de noticias NTN 24, al 57% de los efectivos los asesinaron para quitarles su arma de reglamento.
Lamentablemente las proyecciones amenazan con superar estas estadísticas para el año en curso, por lo cual toda la sociedad venezolana debería movilizarse como un solo hombre en solidaridad con nuestros uniformados.
El llamado a hacer algo respecto a tan lamentable situación parte de los mismos cuerpos policiales y de los familiares de los asesinados, quienes han dejado viudas, huérfanos, hogares incompletos y parientes adoloridos.
Por su parte, el ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, mayor general Gustavo González López, aseguró tener pruebas de que el reiterado asesinato de policías forma parte de un plan desestabilizador, emitiéndose así una posición desde el gobierno central respecto a este caso que ha sensibilizado a la ciudadanía.
El diputado Eduardo Piñate reiteró las aseveraciones de González López, mientras los medios de comunicación reprodujeron las declaraciones de Freddy Bernal, Presidente de la Comisión Presidencial para el Sistema Policial, quien aseguró que “Cuando se asesina a un policía, se pisotea la Constitución” y agregó que estos condenables crímenes buscan desmoralizar a los cuerpos de seguridad. Cabe la observación de que hay que poner la lupa sobre las declaraciones de Bernal, quien fuera policía y por ello está inclinado a poner especial atención a tan doloroso asunto.  
En todo caso, y sin calificar los hechos de manera alguna que pueda esperar polémicas partidistas, lo importante es accionar desde el gobierno central para detener estos hechos que condena el país entero, y por supuesto contar con todos los organismos de seguridad afectados y con el consenso de la gente, que ha sido víctima desde cualquier orilla política.
Desde esta tribuna hemos abogado reiteradamente por el Plan Desarme, loable iniciativa gubernamental con la cual nadie puede estar en desacuerdo y que muy por el contrario, hemos solicitado afinar y agilizar, con el fin de salvar vidas y ahorrar sangre y dolor a nuestra ciudadanía. Esta propuesta ha arrojado resultados en lo cualitativo; pero en lo cuantitativo debe ser más efectiva, reproduciendo lo realizado para alcanzar resultados y aprendiendo de propuestas similares en otras naciones.
Que estos condenables episodios de asesinatos de servidores públicos sirvan para recalcar la urgencia que debería movilizar a todos los venezolanos al respecto.

miércoles, 22 de abril de 2015

“Encumbrados”

Por David Uzcátegui
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

La noticia de la semana de este lado del mundo ha sido sin duda la Cumbre de Las Américas celebrada en Panamá. Y la noticia dentro de la noticia fue que en tierra panameña se enterró el último vestigio de Guerra Fría que vagaba, fantasmal y sin rumbo, por el planeta.
Por primera vez en décadas, se logró sentar en un mismo foro internacional a representantes de Estados Unidos y Cuba, un desencuentro que pesaba y obstaculizaba en la integración continental; porque dicha integración no se puede entender solamente como un asunto del sur del Río Grande, cuando nos unen tanto a vínculos económicos, culturales y geográficos con el gigante del norte.
Siempre hay vedettes en estas cumbres y sin duda el foco fue compartido en esta ocasión por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro. Del primero ya hemos dicho desde esta tribuna, que cabía esperar sorpresas cuando se encuentra más allá de la mitad de su segundo mandato y ello le permite tomar decisiones polémicas desde el punto de vista político sin temer costos electorales.
Esto fue sin duda lo que hizo respecto al largo lapso de desencuentros con su vecina isla caribeña, circunstancia que podemos explicar con un dicho de nuestros abuelos: “si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre obtendrás lo que siempre has obtenido”.
Era un disparate, por decir lo menos, esperar que el juego trancado de las relaciones cubano-estadounidenses avanzara mediante la reiterada aplicación de la misma receta que no ha mostrado resultados en cinco décadas.
Por parte de Raúl Castro, señalado por ser el hermano de Fidel, hay que recordar una cosa. No es Fidel. Y por ello, también puede traer sorpresas. Y de hecho las trae. No serán tan drásticas y definitivas como las de Obama y definitivamente desconocemos las herméticas circunstancias internas de la isla; pero también sabemos –o suponemos- que se mueven corrientes submarinas que traerán sorpresas. Y para quienes piensen lo contario, recordemos que hace pocas emanas despertamos con la sorpresiva noticia del acercamiento entre Washington y La Habana, algo impensable por años y más años. ¿Cuál será la próxima sorpresa de este tenor?
Mientras en suelo panameño Obama y Castro se daban el esperado e histórico apretón de manos, aumentaban los vuelos a Cuba desde territorio estadounidense y las tarjetas de crédito de la nación norteña comenzaban a pasar por establecimientos cubanos. No pasará mucho tiempo para que veamos resultados tangibles que nos confirmen si la jugada del controversial mandatario norteamericano valió la pena o no.
Por otra parte, la falta de acuerdos, al menos estampados en papel y firmados, fue una característica del encuentro, la cual no desmerece el hecho de que se hayan producido encuentros bilaterales entre diversos países y las infaltables “contracumbres” que se sirven de la Cumbre para declararse en la acera contraria.
En este sentido, suele ser predecible lo que va a suceder, pero no dejemos de pensar que suceden cosas que valen la pena, y que quizá se desenvuelven más en los pasillos que en las plenarias. Y esto tiene que ver con el conocimiento político del entorno y sobretodo, con tener claros los objetivos como nación.
Por supuesto, al hablar de una convocatoria de esta categoría, los venezolanos no podemos evitar evocar aquella frase que pronunciara el desaparecido presidente Hugo Chávez, quien subrayó que los mandatarios se la pasaban de cumbre en cumbre mientras los pueblos estaban de abismo en abismo.
No parece haber sido por ejemplo, el caso de Panamá, país que dinamizó su economía con el encuentro internacional y con la llegada de múltiples delegaciones destinadas a ejercer representación de sus naciones.
Panamá sumó a su marca-país, la convertirse en bisagra del continente, ya no solamente en lo económico y en lo geográfico, con el imprescindible canal que lo atraviesa, sino también con un protagonismo político que nos habla de su empuje y avance en esta década.
Cincuenta mil extranjeros llegaron a suelo panameño, ingresaron más de 100 millones de dólares, la ocupación hotelera subió a 85%, veinte puntos más que el promedio habitual. Voceros de todas las tendencias políticas coincidieron en la calidad de anfitriones que habían conseguido en los panameños.
Digamos pues, para concluir, que las cumbres en sí –como todo en la vida- no son ni malas ni buenas. Depende de la actitud con que se asuman, de lo que se espere obtener, de la claridad de objetivos, del sentido de la oportunidad, de la capacidad de diálogo, de adaptarse, de modificarse. Y de saber qué queremos de ellas.
El balance parece haber sido positivo para nuestra región. Insistimos una vez más en ver el vaso medio lleno. Las diferencias siempre existirán y al menos en este caso se respetaron y no comprometieron la altura de la cita. Eso es digno de aplauso.