lunes, 27 de octubre de 2014

"Improvisación"

Si hay algo de lo que hacen gala quienes están en el gobierno, es de lo pésimos administradores que son. Nada cambian en lo económico, por eso nuestro país está sumergido en una crisis sin precedentes. Se mal acostumbraron a improvisar, al cómo “vaya viniendo van viendo” y de esa manera no se conduce un país. Esta semana, como los últimos años, presentaron premisas presupuestarias apartadas de la realidad, con el único objetivo de manejar a discreción los ingresos no establecidos en la Ley de Presupuesto 2015.

Diseñaron un presupuesto basado en mentiras, por cierto, de eso también hacen gala, en caerle a muelas a nuestro pueblo. La planificación económica de 2015 la calcularon con un tipo de cambio en Bs. 6,3 por dólar, cuando la verdad es que  las paridades por las que se manejan la mayoría de las asignaciones de divisas son de Bs. 12 del Sicad I y Bs. 50 del Sicad II.

Pero eso no es todo, el gobierno central para 2015 estimó el precio promedio de exportación del petróleo en 60 dólares por barril, cuando la realidad no es esa y nuestro pueblo tiene que saber que subestimar el precio del barril de petróleo perjudica principalmente a las gobernaciones y alcaldías, porque dejan de recibir los recursos que realmente les corresponden.

El cinismo y la irresponsabilidad de los del gobierno es tal, que el presupuesto nuevamente fue delineado con un crecimiento económico de 3%. ¡Por favor! Quién les va a creer a estas alturas, cuando nuestra Venezuela lleva años caminando, pero hacia atrás. Una muestra de esto es que ya no saben cómo hacer para intentar ocultar las kilométricas colas que se hacen en supermercados, abastos, farmacias y en los propios establecimientos que maneja el gobierno, porque no hay alimentos, ni medicinas, ni productos de limpieza, ni para la higiene personal,  ya que destruyeron la producción nacional.

Acabaron con el campo, expropiaron y confiscaron empresas y al politizar Pdvsa, también desmantelaron nuestra principal industria, por eso hoy no produce los más de 4 millones de barriles de petróleo diario que establecieron como meta. Muestra de la destrucción es que ya el gobierno de Nicolás realizó esta semana el segundo pedido a Argelia para la importación de crudo de ese país. ¿Cuándo en la historia de nuestra nación eso había ocurrido?

Que la producción haya mermado y, además, que los precios del barril vayan en picada, reducirá aún más el flujo de divisas y se incrementará la escasez de los distintos rubros. Recordemos que el petróleo genera el 96% de los dólares, tan necesarios para la importación de los bienes y servicios que consumimos, porque este gobierno nos volvió más rentista que nunca, y por cada dólar que pierde el barril, nuestra Venezuela deja de percibir al año 600 millones de dólares. La caída de 90 a 75 dólares equivale a 2.5 mil millones menos.

Por eso es una irresponsabilidad que Nicolás le diga al país que el gobierno está preparado para cualquier escenario que genere la caída del crudo. Eso es parte del desconocimiento. Ignora que en una economía contraída como la de nuestra Venezuela, el grueso del ingreso fiscal lo aporta el petróleo, y si cae su precio entonces aumentará el déficit fiscal. La caída de los precios no puede ser recibida con una retórica que desconoce el grave impacto que puede tener sobre la economía de nuestro país y, sobre todo, el impacto que tendrá en el bolsillo de nuestro pueblo.

Y lo más inaudito de esa planificación presupuestaria, es que el gobierno haya tenido el descaro de calcularlo con una inflación entre el 23% y el 28%, cuando este año acumula 70%. Por eso los gobiernos estatales y municipales deben hacer magia, porque cuando transfieren los dozavos por Situado Constitucional, la inflación ya se comió esos recursos. Se convirtieron en sal y agua.

¡Cuánto cinismo! Insisten en maquillar cifras como si nuestro pueblo fuera inmune a lo que vive en la calle, en el mercado o en la farmacia. Hace días una vecina de nuestro municipio Sucre, me contaba que quedó en el sitio cuando fue a comprar medio cartón de huevos. Inocentemente llegó al mercado a comprarlo con un billete de 100 bolívares, sorpresa cuando le dijeron que eran 138 bolívares. ¡Imagínense! La jornada diaria de trabajo de un venezolano que gana salario mínimo, se le va comprando medio cartón de huevos. Eso no podemos seguir permitiéndolo.

Como tampoco podemos permitir que el gobierno, para el próximo año, gaste más en propaganda que en darle respuesta a los problemas de nuestro amado pueblo de Caracas, por citar un ejemplo. Sí, el presupuesto del Ministerio de Comunicaciones aumentó 118,7%. De ese dinero, 73,7% se utilizará exclusivamente en propaganda oficial, mientras los problemas de los venezolanos continúan aumentando. ¡Claro, es año electoral!

Después de conocer el proyecto de Ley de Presupuesto 2015, muchos venezolanos nos preguntamos por qué el gobierno de Nicolás se niega a hacer estimaciones ajustadas a la realidad. Una planificación económica seria para un nuevo año fiscal debería sincerar todas las premisas como la inflación y el desempeño económico; y debería tener como principal objetivo el progreso de todos los venezolanos, con miras a su independencia económica. No podemos progresar dependiendo exclusivamente de la producción petrolera. El petróleo puede y debe ser la palanca del progreso para la transformación y diversificación productiva del país, no es justo que con una tierra con tantas riquezas y oportunidades tengamos que traerlo todo de afuera.

Un gobierno serio, en vez de perseguir a las empresas y ahogarlas, buscaría estimular la cooperación público-privado en áreas claves, para activar la producción nacional, generar mucho empleo e impulsar el desarrollo de nuestra economía. Ese es el país con el que soñamos y por el que todos los días salimos a recorrer nuestras comunidades, para que nuestro pueblo entienda por qué estamos viviendo esta crisis y que con este gobierno seguiremos retrocediendo, por eso la importancia de la Unión para impulsar el Cambio.

 ¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela!

FUENTE: http://blog.henriquecaprilesradonski.com/2014/10/26/improvisacion/

"Un país saludable"

Por David Uzcátegui  
Secretario Nacional de Asuntos Municipales Primero Justicia
@DavidUzcategui

Las recientes amenazas a su salud que el venezolano ha visto aparecer en los últimos tiempos, deben ser el detonante para abrir una discusión sobre la salud pública de nuestra nación.
El transcurrir del siglo XX vio cambios drásticos en el enfoque de la salud pública nacional. La llegada de la centuria pasada encuentra a un territorio patrio netamente rural, y por ello plagado de dolencias, como era natural en tal circunstancia.
Solamente hacia mediados del siglo se comienzan a ver avances al respecto, llegando a erradicarse amenazas que parecían una condena y que lograron exorcizarse.
El nuevo milenio impone retos ante dolencias desconocidas, como el novísimo chikungunya o el temible ébola. Circunstancias ambientales también pueden modificar para bien o para mal la expansión de males como el dengue.
También depende del enfoque de las autoridades el manejo de dolencias tales como el cáncer, la diabetes, cardiopatías o VIH, por nombrar otros desafíos sanitarios que ponen bajo presión la capacidad de respuesta de los gobiernos del mundo en estos tiempos.
¿Cómo se enfrenta el aumento de personas que son víctima de estos males? Y sobre todo: ¿hasta qué punto está en manos de quienes ostentan funciones de gobierno el contribuir a prevenirlos? ¿Pueden los funcionarios del Estado ahorrar dolor y padecimientos a su gente? ¿Se pueden descongestionar los servicios de salud evitando que muchos se vean obligados a necesitarlos?
Es responsabilidad de las autoridades asegurar calidad de vida a los ciudadanos, y ello pasa por enfocar proactivamente el bienestar físico y emocional de todos. Hay que adelantarse a actuar, si en algún campo tiene consecuencias nefastas el comportamiento reactivo, es precisamente en el de la salud.
Asímismo, el aumento de la población exige robustecer todos los mecanismos para cuidar su salud, desde los preventivos hasta la higiene del entorno, muchas veces sacrificada por condiciones de habitabilidad que no son las más adecuadas y que comprometen la higiene del hábitat.
El asunto es también educativo. Toda la ciudadanía debe conocer las amenazas que acechan y cómo combatirlas con hábitos de vida. Hay que recordar que la gran arma de empoderamiento de la humanidad en el siglo XXI es la información, y estar informado en el campo de la salud, es sencillamente la posibilidad de salvar vidas.
Finalmente, hay que tener en cuenta lo que está sucediendo con nuestros médicos. Incentivos para el estudio de tan exigente carrera, así como para su posterior ejercicio en nuestra patria. Con orgullo podemos decir que nuestros galenos siempre han sido considerados entre los mejores del mundo; pero también duele decir que son muchos los que nos abandonan, justamente tentados por mejores condiciones laborales y de vida. Queda pendiente una gran tarea para el liderazgo venezolano: ¿cómo los retenemos?
En resumen, los retos en materia de salud pública, son completamente distintos en la segunda década del nuevo milenio. Las enfermedades son nuevas, las condiciones demográficas son otras. Hay que aprender y reinventarse. Es una tarea que no se puede dejar para ayer, porque los enemigos de la salud ciudadana avanzan sin descanso y la mayor diligencia nunca será suficiente.

lunes, 20 de octubre de 2014

¡IN SÓ LI TO!

Es imperdonable que este gobierno haya dilapidado los ingresos petroleros más importantes de nuestra historia y más imperdonable es que haya sido incapaz de resolver los principales problemas de nuestro país. Eso tienen que saberlo todos los venezolanos. Solo un gobierno irresponsable, indolente e insensible es capaz de mentirle a la gente, de jugar con sus necesidades y de desviar y regalar a intereses extranjeros los recursos que debieron convertir a nuestra nación en una potencia económica en el continente.

Hacemos esta reflexión porque durante las últimas semanas hemos visto cómo los precios del barril continúan bajando y, lejos de tomar las decisiones que deben tomar, salen diciendo que están preparados para enfrentar cualquier escenario que pueda presentarse en nuestro país con la caída de los precios del crudo. Eso no es cierto. Lamentablemente este hecho impactará negativamente en la economía de nuestra nación y, por consiguiente, seguirá deteriorando la vida de nuestro pueblo. Cosa que jamás desearemos los que queremos un verdadero cambio.

No olvidemos que este gobierno acabó con la producción nacional e hizo que hoy nuestra Venezuela sea más rentista que nunca. Lastimosamente dependemos de las importaciones para consumir la mayoría de los bienes y servicios que necesitamos y para ello, son vitales las divisas producto de la renta petrolera. Esta es una realidad, que por mucho que se esfuercen en ocultarla, diariamente los aplasta. Sería bueno que expliquen al país ¿con qué dólares importarán alimentos, medicinas y todo lo que necesitamos si siguen bajando los precios del petróleo?

Y no solo es que no habrá divisas para las importaciones, sino que tampoco habrá recursos para mantener las misiones y otros programas sociales. Tampoco olvidemos que hace unos años, con un precio por encima de los 100 dólares el barril, en diferentes ciudades de nuestro país veíamos manifestaciones de profesionales de la salud, de los trabajadores de las Empresas Básicas de Guayana y docentes reclamando su quincena, nuevos contratos colectivos y otras reivindicaciones salariales. ¿Cuántos servidores públicos se verían en la obligación de salir a la calle a exigir sus quincenas si el petróleo continúa bajando?

Si el petróleo sigue cayendo, ¿qué pasará también con las pocas obras de infraestructura social? Más caos. Una verdadera catástrofe y los únicos culpables son Nicolás y los enchufados, que destruyeron nuestra economía con un modelo inviable.


Tal ha sido la destrucción de nuestra Venezuela, que los primeros barcos de crudo importado, jamás comprados por nuestro país, partieron de Argelia y Rusia. ¡IN SÓ LI TO!. Sí, así mismo como lo están leyendo. Con las reservas más importantes del planeta, el gobierno tuvo que importar petróleo, porque nuestra industria petrolera tampoco escapó de la destrucción de este gobierno nefasto.

Esta semana vimos las contradicciones de las que son víctimas. Son incapaces de garantizar la seguridad del pueblo y celebran el 5to ingreso como Miembro No Permanente al Consejo de Seguridad en la Organización de Naciones Unidas, para y que garantizar la seguridad del mundo. Son unos irresponsables. Eso no resuelve los problemas de nuestro pueblo, además que tampoco le interesa. La prioridad de los venezolanos es que el dinero alcance, que aparezca la harina, la leche, los pañales, por mencionar algunos.

Hace días también celebraban con bombos y platillos que la Navidad de nuestro pueblo estaba garantizada porque llegaron unas aceitunas, cuando lo normal en cualquier país del mundo es que el pueblo cuente con todos los productos de la temporada navideña. Una Navidad garantizada es que a nuestro pueblo el sueldo le alcance para comprar los regalos, el estreno y la cena de Navidad y Año Nuevo. Una Navidad asegurada es que ningún venezolano muera en manos de la violencia, que los anaqueles de las farmacias estén llenos de medicamentos para cuando nuestro pueblo los necesite.

Ante una situación tan delicada como la que estamos viviendo, urge convocar a todos los sectores del país, dejar de perseguir al esfuerzo privado y más bien apoyarlo, para activar de una vez por todas la producción nacional. Los recursos de los venezolanos están estancados en el subsuelo, en las tierras y empresas que expropiaron y confiscaron, en cada máquina apagada por este gobierno corrupto. El resto de los países de nuestra América, trabajan con la empresa privada, mientras que este modelo que tenemos aquí las quebró, y las que quedan, las persiguen, las ahogan…

Nuestro país tiene reservas de petróleo para más de 200 años y debemos aprovecharlas en esta etapa, porque no sabemos si en los próximos años habrá otra fuente de energía y el petróleo pierda su valor. Es ahora y no dentro de unos años, que debemos utilizar el petróleo como la palanca estratégica para el desarrollo de nuestra Venezuela y eso solo lo lograremos cambiando este modelo, que ha llevado a nuestra hermosa nación al atraso.

Pero para impulsar el cambio debemos unirnos más que nunca. Esa es la única manera de dejar atrás ese modelo desfasado por un modelo progresista, que brinde confianza, y que deje atrás las amenazas y persecuciones a los productores. Solo unidos impediremos que los recursos de nuestro país sigan cayendo en el saco sin fondo de este modelo corrupto que, por lo menos, se ha robado más de 25 mil millones de dólares.

Esa gente que está en Miraflores no está gobernando, está destruyendo y es nuestro pueblo el único que puede y está obligado a darle un parado a este gobierno abusivo. El pueblo es el que tiene el poder de poner y quitar a sus gobernantes. Es el momento de que nuestro pueblo hable y se exprese. ¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela!

FUENTE: http://blog.henriquecaprilesradonski.com/2014/10/19/in-so-li-to/