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viernes, 8 de diciembre de 2017

“El nuevo diálogo”

Nuevamente, la palabra “diálogo” ocupa centrimetraje en la prensa nacional e internacional, relacionada con la crisis venezolana.

Y es que todos estamos siguiendo con sumo interés lo que ha sucedido y lo que puede estar por suceder en los nuevos intentos de entendimiento entre el oficialismo y las fuerzas alternativas democráticas en República Dominicana.

Si bien en el primer encuentro, el ansiado “humo blanco” estuvo muy lejos de salir, el episodio aún no ha finalizado, y continúa con un nuevo intento de hilar acuerdos, fijado para el 15 de este mes.

Si de algo no se puede perder el foco es de las condiciones cambiantes a medida que los intentos de diálogo avanzan. El escenario de hoy no es el mismo de ayer, las situaciones avanzan y la comunidad internacional tiene hoy una meridiana conciencia de la gravedad de lo que está padeciendo el pueblo venezolano.

Este es un hecho incuestionable, dado que el deterioro económico y social de Venezuela es tan inocultable, que se ha convertido en titular mundial.

Esta situación no existía previamente y de manera adicional, el gobierno había sido extremadamente eficaz en implementar una eficientísima campaña de relaciones públicas que le lavara el rostro ante el mundo, y que ahora parece ser insuficiente ante las verdades que se van conociendo cada día.

El hecho irrebatible de los cambios de condiciones en la situación nacional, legitima el propósito de perseverancia en el diálogo, en el intento de entendimiento con quienes hoy detentan el poder, ya que la modificación de la realidad puede permitir que también se obtengan resultados diferentes y nos encausemos, cuando menos lo esperemos, hacia un camino que pueda traer soluciones.

Entre las novedades que han ocurrido en estos días respecto a esta información, se encuentra el hecho de que el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, indicase que “el Gobierno de Nicolás Maduro no llegará a ningún acuerdo con la oposición ni convocará a elecciones si no se retiran las sanciones económicas internacionales”.

Esta afirmación abre, de por sí, un nuevo y sumamente interesante escenario en el polémico diálogo, ya que, por primera vez, el gobierno acusa el golpe de la presión que están ejerciendo los actores de la comunidad internacional en la situación venezolana.

Y, más allá de lo que suceda de aquí en adelante con este proceso, el hecho es que, al día de hoy, la situación de por sí acusa un notable cambio con este nuevo elemento.

Entre otros aspectos de interés, no se puede perder el foco de que, en la agenda de las nuevas conversaciones se encontrarían las impostergables elecciones presidenciales del próximo año, en lo cual la inmensa mayoría de los venezolanos coinciden que se debe poner el empeño, ya que pueden ser la alternativa final de destrabe de la hoy insostenible situación nacional.

Respecto a lo que ha sucedido hasta ahora en Santo Domingo, y a lo que puede acontecer de aquí en adelante, el diputado de la Asamblea Nacional, Luis Florido, ha señalado que si bien no hubo un acuerdo, sí se encuentran sentadas las bases para el próximo 15 de diciembre.

Las afirmaciones del parlamentario dejan abiertas las puertas hacia una posibilidad que no se puede ni debe desestimar. “La peor diligencia es la que no se hace”, dirían sabiamente nuestros abuelos.

Y es que, cabe una vez más la pregunta aquí: ¿cuál es la alternativa al diálogo? ¿Vamos a desechar alguna de las posibilidades de salida a esta situación? ¿Cuál es la propuesta alterna? ¿La hay?
Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, aseguró que el logro más importante durante el diálogo de los días 1 y 2 de diciembre, fue hacer que el Gobierno nacional se sentara frente a cinco países a rendir cuentas de los puntos más importantes que afectan a Venezuela: lo social, lo económico y lo político.

Apunta el diputado que, tras estas cinco naciones se encuentran muchas más, incluida la Unión Europea.

No es poco que hayan sucedido dos cosas: la primera, que el oficialismo se siente a dialogar, así en esta sesión no se haya llegado a nada. Y la segunda, que por primera vez existan testigos internacionales en el mismo evento. Por ejemplo, y siguiendo lo testimoniado por Borges, la negativa del gobierno a abrir el urgente canal humanitario ocurrió frente a estos testigos, quedando así claro quiénes son los que dificultan hasta lo indecible los más elementales derechos de los venezolanos.

Y otro factor a no perder de vista es que el diálogo no está ocurriendo en Miraflores. No es el omnipotente oficialismo imponiendo sus condiciones. El hecho de que haya comunidad internacional involucrada comporta testigos, mecanismos de verificación y compromisos que se deben cumplir. Las condiciones son distintas y pueden jugar a nuestro favor.

David Uzcátegui
Twitter: @DavidUzcategui
Instagram: @DUzcategui

viernes, 1 de diciembre de 2017

“Defendamos Baruta”

Estamos en pleno camino de la ruta electoral, que nos lleva directamente a la próxima cita en las urnas de este domingo 10 de diciembre. Allí, la tarea es elegir a los representantes más cercanos a la comunidad, como lo son los alcaldes.

Me permito en este caso escribir en primera persona, ya que a la instancia municipal he dedicado muchos años, nada menos que toda mi vida profesional y adulta. Y por ello, también me doy el permiso de escribir con emoción y sentimiento.

Mi convicción es que una nación se construye desde las comunidades. Me lo he planteado como misión de vida y he visto cómo el trabajo en esta dirección brinda excelentes frutos.

Y me refiero a Baruta, el espacio al cual le he dedicado mi labor. Como parte del gobierno municipal construimos ciudadanía, civismo, hermandad y orgullo. Vimos crecer un municipio humano, con calidad de vida, con una robusta organización vecinal.

Y si esta experiencia pudiera ser reproducida en cada uno de los municipios de Venezuela, estoy seguro de que tendríamos otro país: mucho más acogedor, mucho más amable, y además indetenible en el camino al desarrollo que todos merecemos.

Necesito expresar mi alarma ante el escenario que enfrentan los comicios municipales en general y el caso baruteño en particular.

El cansancio, la frustración y el descreimiento están llevando a la gente a tirar la toalla en la lucha política por salvar a nuestra nación. Ha sido un largo y extenuante camino para enfrentar un proyecto de país equivocado, que ha demostrado su inviabilidad en el deterioro que todos padecemos cotidianamente.

Las cosas parecen ir de mal en peor, y las luchas ignoradas por funcionarios sordos y ciegos parecen habernos encajonado en un callejón sin salida.

Sin embargo, entre las escasas –pero efectivas- maneras de seguir adelante en una lucha que no podemos abandonar, se encuentran los eventos electorales. Y muy en particular, los municipales, que sirven para construir patria y ciudadanía desde el corazón mismo de las comunidades, como manera de contraponerse también al avasallante poder central.

Baruta, lo repetimos con certeza, se ha constituido en modelo y ejemplo nacional, gracias a un tenaz trabajo de quienes vivimos aquí y de quienes hemos formado parte del gobierno municipal en las dos últimas décadas.

En mi caso, no pude formalizar mi legítimo deseo de postularme a la alcaldía baruteña debido a la inhabilitación que pesa sobre mi persona. Sin embargo, allí hay un equipo que ha trabajado duramente y que conoce como nadie la realidad municipal, porque ha lidiado con ella en un día a día que suma ya unos cuantos años.

Parte de ese equipo ha sido el hoy candidato Darwin González, un joven ejemplar y solvente como profesional, quien se ha hecho conocido de los baruteños a raíz de tanto verlo en las calles: conociendo, preguntando, resolviendo.

Esa es la manera de ejercer el gobierno municipal: “pateando calle”, metiendo los pies en los charcos y recorriendo cada recoveco de nuestras comunidades. Escuchando.

Gobierno municipal es servicio y un servidor público no se improvisa. Se forma a través de años sumando hechos. Y evidentemente, con una meridiana conciencia de lo que es servir. Porque solamente en el día a día del trabajo en el gobierno local se entiende de qué va esto. Es primeramente, un ejercicio de humildad.

La mayor parte de lo que hacen los trabajadores de las alcaldías no se ve. No son fotos, ni entrevistas, ni apariciones por TV. Son madrugonazos, trasnochos y fines de semana robados a la familia para salir a robustecer el tejido vecinal.

Solamente quien esté consciente de todo esto, puede capitanear una gestión municipal que es un arte y una ciencia, que exige hilar fino y conocer desde adentro la estructura que permite que el municipio funciones. Y lo que es más importante, hay que saber cómo engrasar esa estructura.

Con propiedad lo digo, hemos avanzado mucho en Baruta, por el trabajo de un equipo enorme y brillante, que somos los baruteños. No podemos dejar este preciado bien a la deriva por más vencido que tengamos el ánimo, por más que nos hayan golpeado los reveses de los últimos tiempos.

No perdamos Baruta. No entreguemos ese orgullo que sentimos por nuestro gentilicio. No abandonemos lo que hemos avanzado en todo este tiempo, y sobre todo, preservemos para Venezuela una referencia del país que podemos llegar a ser. La semilla baruteña es un norte y la posibilidad de un laboratorio de país exitoso, algo que los venezolanos necesitamos vivo y con urgencia.

A respirar profundo, a levantarnos del suelo, a sacudirnos la tierra y a seguir adelante. ¿Es o no es una oportunidad lo que tenemos por delante el 10D? Eso depende de nuestras acciones y de nuestra actitud. Yo voto por defender a Baruta con Darwin González.

David Uzcátegui                                                                                         
Twitter: @DavidUzcategui
Instagram: @DUzcategui

viernes, 24 de noviembre de 2017

“Pdvsa”

La reciente detención por presunta corrupción de seis funcionarios de CITGO, la Filial de Petróleos de Venezuela en Estados Unidos, abre una discusión sobre lo que puede estar sucediendo en la empresa más importante del país, prácticamente nuestra única fuente de ingresos como nación.

Más allá de lo que puedan arrojar estas investigaciones a los implicados, cabe tomar el momento como el adecuado para hacer un llamado a tomarnos muy pero muy en serio a esta empresa, que, dado lo medular que es para nuestra supervivencia, debe ser administrada rigurosamente y con criterios de la más absoluta excelencia, con el fin de poder confiar en ella como pilar fundamental de la economía nacional.

Según la versión oficial, los funcionarios señalados habrían renegociado las deudas de CITGO en condiciones adversas a los intereses nacionales, colocando sus activos en Estados Unidos como garantía. Adicionalmente, la versión oficial ha dado a conocer que el intermediario de la negociación obtuvo un beneficio del cinco por ciento del monto refinanciado, también en detrimento del patrimonio venezolano. 

Este es una situación que apenas se inicia y por lo mismo, falta mucho por saber al respecto. Sin embargo, tomando lo poco que sabemos como una hipótesis, cabe preguntarse cuántos desatinos administrativos se estarán cometiendo puertas adentro de lo que muchos han dado en llamar “La gallina de los huevos de oro” de Venezuela y eso es también extrapolable a toda la administración pública, en momentos en los que la economía nacional está atravesando por una etapa extremadamente delicada. 

Este caso sale a la luz pública en medio de una anunciada cruzada anticorrupción que ya ha implicado a unos cincuenta funcionarios al momento de escribir estas líneas. 

No queda más que otorgar el beneficio de la duda a esta iniciativa, ya que, visto el avasallante poder que ha ostentado el oficialismo en estos años, no hay otra manera de atajar estos males y otros tantos, que no sea una rigurosa auto revisión y acciones que vengan desde el mismo seno gubernamental. 

Sin embargo, es lamentable –en medio de esta situación- el enfrentamiento entre los poderes Ejecutivo y Legislativo que ha marcado la vida pública nacional es que, en diciembre de 2015, la Asamblea Nacional fuera ganada por una clara mayoría no afecta al oficialismo, lo cual sería lo deseable en cualquier lugar del mundo, para hacer real el equilibrio de poderes ideal que es la base de la verdadera democracia. 

Y decimos esto, porque se trata de una instancia contralora por excelencia, cuyo deber está enfocado justamente en meter la lupa a este tipo de situaciones. 

Justamente, a raíz de toda esta situación, el parlamento aprobó un acuerdo en el que le pide al gobierno nacional un plan de gestión para atender la situación de la industria petrolera en el país, que incluye también que se plantee la forma en la que se gestionará la deuda externa de Pdvsa, detonante del caso que nos ocupa.

El Legislativo también solicita al gobierno nacional información sobre la administración de la petrolera y sus filiales, debido a que hay incertidumbre sobre el manejo de la compañía, demostrado por estas mismas informaciones ocultas que salen hoy a la luz.

 El Parlamento quiere revisar también los controles sobre la actividad petrolera y que se le informe sobre la cantidad de bienes que posee la empresa, según el acuerdo emanado de esta reciente sesión.

Al parecer, e insólitamente, hay en este caso coincidencias de puntos de vista entre la AN y la Fiscalía General de la República, cosa que es toda una novedad en medio de los virulentos enfrentamientos entre poderes que han caracterizado a nuestra patria en los últimos quince años. 

Si no nos viéramos como enemigos, más allá de los puntos de vista radicalmente opuestos sobre cómo llevar a buen puerto a la maltrecha Venezuela de la segunda década del siglo XXI, podría existir entre ambos poderes una coordinación y una colaboración que tuviera como fin último el bienestar de todos. 

Y esto es un llamado para que tan importante instancia vuelva a ocupar su lugar en la estructura de poder nacional, lo cual no puede sino beneficiarnos a todos. 

Una situación tan delicada, requiere de pluralidad para ser manejada, en principio porque todos los venezolanos merecemos por derecho tener representantes que nos rindan cuentas de estos casos, visto que todos, por el simple hecho de ser venezolanos, somos accionistas de PDVSA, así como de toda la administración pública nacional. 

Quizá este sea el momento y la circunstancia, no solamente para sanear la administración pública nacional, sino también para ordenarla y para entregar cuentas de su manejo a todos los venezolanos.

David Uzcátegui
Twitter: @DavidUzcategui
Instagram: @DUzcategui

viernes, 17 de noviembre de 2017

“Diálogo, otra vez”

Los vaivenes de un nuevo intento de diálogo entre quienes gobiernan el país y los representantes de las fuerzas alternativas democráticas, han sido, por supuesto, objeto de polémicas.

Y no es para menos, cuando nos estamos jugando de manera tan crucial el futuro del país y parece que cualquier maniobra es extremadamente delicada, pero también es cierto que hay que avanzar, tomar riesgos, porque estamos en puertas de perder mucho más de lo que hemos perdido hasta ahora.

El diálogo como tal, es un término y un mecanismo político que parece lucir hoy como desacreditado, vista la frustración acarreada por los intentos previos y sus muy escasos resultados.

Entonces, se preguntarán muchos: ¿por qué seguir insistiendo?

Pues, básicamente, porque esta inmensa mayoría de país que presiona urgida por un cambio, no se puede quedar de brazos cruzados. Porque el cambio es tan vital como impostergable, y porque, sea como sea, debe pasar por el instrumento del diálogo. En dos palabras, descalificar el diálogo por sí mismo, es implosionar el puente de salida de esta crisis.

Imaginemos cualquier escenario de cambio. De un cambio que se tiene que producir, por la inviabilidad de todo lo que está sucediendo actualmente en Venezuela.

Supongamos que este proyecto político aparatosamente derrotado por las incuestionablemente trágicas realidades que ha generado, entienda por fin que se debe pasar la página de la historia.

¿Cuál es el paso del día siguiente? ¿Cómo cerramos esa caja de Pandora que no se ha debido abrir jamás? ¿Cómo se pone de nuevo en marcha el país paralizado, esta vez hacia donde debe ser? ¿Cómo se manejan las innumerables heridas que ha dejado esta etapa desatinada y trágica de nuestra historia?
Lo cierto, tras hacernos todas estas preguntas, es que, hoy o mañana, de una forma o de otra, el diálogo como tal debe producirse, gústele a quien le guste y duélale a quien le duela.

Al momento actual y a la hora de escribir estas líneas, el más reciente proceso de diálogo está detenido, por presuntos incumplimientos de una de las partes, que impiden que estén dadas las condiciones para proteger los intereses de la enorme y mayoritaria masa de venezolanos que clama urgida por una solución a la etapa más adversa de nuestra historia republicana.

Creemos que este es el trabajo. Diálogo no es entrega. Diálogo significa también firmeza y exigencia. Diálogo implica garantías. Diálogo quiere decir que hay condiciones mínimas que cumplir, no renunciar a derechos inalienables, empezar a restaurar y a sanar y jamás, de ningún modo, crear nuevas heridas.

Hacia adentro de la coalición opositora, tenemos el más absoluto derecho de debatir, e discutir, de exigir. Pero no podemos perder de vista jamás ni nunca que necesitamos una dirigencia, una representación. Que hemos logrado fortalecer esta coalición imprescindible para traspasar la adversidad que transitamos.

En síntesis, los desencuentros con el instrumento de diálogo como herramienta para salir adelante, no pueden pasar jamás por descalificarlo per se, ya que sería echarnos a nosotros mismos la soga al cuello. Sería hacer un bypass a un elemento medular y fundamental de la transición que, por el avance mismo de la historia, tiene que producirse.  

Se entiende la rabia, se entiende la ira, se entiende la frustración y la tristeza, amén de la incredulidad que ha ganado a unos cuantos.

Pero hay que ver hacia dónde canalizamos correctamente todo ese sentimiento adverso. Porque sí se puede hacer algo con él. Y mucho. Pero en el sentido constructivo de corregir los errores del pasado y de seguir delante de manera más eficaz y eficiente.

No puede ser pensando en dinamitar alternativas que nos favorecen a todos –incluyéndonos, por supuesto- y mucho menos, propiciando por acción u omisión el encierro en un callejón sin salida de quienes navegamos en el mismo barco.

Cabe una vez más la pregunta: ¿cuál es la alternativa que se plantea? Porque la respuesta suele ser el silencio, o disparates que van desde lo inviable hasta lo nocivo. Y entonces volvemos al rumbo de corregir lo que no funciona, pero seguir adelante en lo que ya hemos avanzado.

Condiciones, sí. Y es lo que se trabaja en este momento. Y es la creación de las mismas la que nos permitirá decir algún día que valió la pena. Lo que nos mantiene en la fe de que podemos salir de esto y hacerlo de la mejor manera posible.

Y no solamente eso. Cuando por fin llegue el mañana a Venezuela, cuando definitivamente podamos comenzar a hablar en pasado de esta monumental equivocación, el instrumento del dialogo también va a ser necesario para la reconstrucción y reunificación nacional, como lo demuestran tantas otras naciones que han superado encrucijadas similares a la que hoy nos está tocando a nosotros.

David Uzcátegui
Twitter: @DavidUzcategui
Instagram: @DUzcategui